Se define como el acto de participar en actividades sexuales a cambio de dinero o bienes. Aunque esta actividad es llevada a cabo por miembros de ambos sexos, es más a menudo por las mujeres, pero también se aplica a los hombres en el contexto de la prostitución tanto heterosexual como homosexual, travesti y transexual.
Origen y antigüedad de la prostitución

Un argumento que discute la antigüedad de la práctica más allá de los registros históricos conocidos, desde el punto de vista socioecoonómico, afirma que el intercambio de favores sexuales a cambio de bienes materiales requiere de un cierto tipo de acumulación capitalista o asimetría en el acceso a ciertos recursos, o bien una diferenciación social, que probablemente no se dieron entre los primeros grupos humanos hasta que la tecnología no rebasó cierto umbral.
Sin embargo, desde un punto de vista puramente biológico, en las últimas décadas la investigación científica ha descubierto ejemplos de actitudes en animales que pueden equipararse a la prostitución en los seres humanos: algunas especies de pingüino intercambian sexo por piedras adecuadas para la construcción de nidos, y entre los chimpancés enanos existe un sistema social bien establecido en el que, entre otras interacciones, las hembras ofrecen sexo a cambio de comida, y como mecanismo de resolución de conflictos. Así, teniendo en cuenta que casi hasta la Revolución industrial la economía mundial era básicamente agraria, y que la mayor parte de los bienes se consiguen por intercambio, la expresión sobre la antigüedad de la prostitución resulta bastante defendible.
En cualquier caso, la prostitución ha ido evolucionando junto con las formas sociales, aunque ha mantenido una imagen cada vez más estigmatizada con el paso del tiempo en la mayoría de culturas.
Visión religiosa de la prostitución
Por regla general, las religiones que rechazan el sexo sin intención reproductiva condenan abiertamente la prostitución, aunque su actitud hacia las prostitutas puede estar sujeta a cambios a lo largo de la historia.- Judaísmo: En la historia de los orígenes del judaísmo se menciona el concepto de la prostitución. En el libro de Génesis, la historia de Yehudá (Judá) y Tamar cuenta que Tamar se prostituye disfrazándose de prostituta sagrada (llamadas q'desháh en contraposición a las prostitutas laicas llamadas zonáh) y Yehudá contrata sus servicios, y que luego, cuando está a punto de juzgarla con la pena de muerte descubre que su nuera (Tamar) está embarazada, sin saber que él es el padre. Se supone que de esa relación se origina la dinastía del Rey David. En el libro de Josué se cuenta la historia de la prostituta Rahab, a quien el Talmud menciona como una de las mujeres más bellas de la historia de la humanidad. En la ley judía no hay una prohibición directa sobre la prostitución, pero se prohíbe a un padre prostituir a su hija, un Cohen (sacerdote) no se puede casar con una prostituta, y el sacrificio ofrendado por una prostituta no era aceptado en el templo.
- Catolicismo: La Iglesia Católica ha pasado de etapas de intransigencia total hacia las prostitutas hasta el hecho de considerarlas sometidas a una forma de esclavitud de la que deben ser liberadas.



Estoy en contra. Aca en nuestro pais existen niñas de tan solo 13 años que son utilizadas como herramientas sexuales por otras personas y personalmente estoy en contra de eso.Constituye una baja de etica y moral, aunque a veces la situacion no amerita otra cosa, lamentablemente.